Catalina de otoño ( a la que le perdonamos un verbito), nos dijo:
Mañanita de soles,
siluetas diminutas,
vaivén de hamacas,
rumor de primavera.
Placita de mi pueblo
con senderos de tierra,
lugares de mi infancia,
sabores, colores.
Lejanía que es presencia,
sin años ni silencios.
Y Vivi…la del abanico nos espuma con
Resumida de mar y savia
allí, hambrienta de viento en la madrugada,
mientras febo atravesado de espacios,
mientras la noche eterna y el mas allá o el más acá…
La mar inquieta y solemne en sueños de plata y canciones
de mil sirenas…
Un alba tímidamente violácea,
un signo nada más,
de solitaria espera.
Alicia atardecida nos halaga con:
El tiempo enredadera, ráfaga de aire claro en la mañana.
Una mirada de niño adormecida.
Luces y sombras del pasado inconciente.
Pasos en la penumbra, baldosas flojas.
Esperanzas cautivas. El árbol de la vida.
Mi rojo corazón, placer y lágrima
Mi alma de cristal, incertidumbre.
Preciosas producciones! |