La lluvia y los buenos poetas motivaron estos versos de buenos poetas referidos a la lluvia.
El Abanico de luces dice:
Un cielo lacio de nubes
celebra verte llegar
más aquí o más allá
nos espera algún milagro.
Mi rostro de rouge y rimel,
y tus ojos inundados
hace tiempo que han probado
que el mal tiempo ya no existe!
Porque mi pecho es tormenta
y tu voz, trueno sublime,
mientras el alma toda se inunda
y para mi.../ tus besos saben a lluvia!
El deambulador nocturno nos transmite:
(En Cuanto a la Lluvia) un vago susurro trae
que va preñando de temblores
al cristal fronterizo
basta aminorar el paso
hecho de sabidos tropiezos
para captar ese embrionario canto
derramándose entre gentes y paraguas.
A veces
detona furia sobre las espaldas diestras
de quienes huyen a refugiarse
en el subterráneo
arrebata la sonrisa de plácidos amantes
troca llanto por soledad
Pero
siempre habrá el concierto de violines
húmedos derramando acordes
que abastecen misterios y expectativa
También suele
inflamar recuerdos
en alianza con mantos de cautela
entonces no se oyen
los motores a la distancia
ni sirenas de regreso
y cobra peso la memoria
trayendo voces gestos amados
que pretendimos sepultados bajo cúmulos
de tiempo y olvido.
Ahí la tienes
vieja persistente lluvia
de nuevo llegando
que nos lava de rutinas y apuros
que nos moja el asombro repetido.
Letras al azar nos cuenta en versos:
Por llovizna y esmeralda
debajo de ese paraguas
fuimos hurtándonos besos
tantos como hicieron falta. Y nos sobraron promesas
y nos faltaron miradas
y en cada gota de lluvia
el reflejo de la luna. ("La lluvia tiene un vago secreto de ternura")
Y mientras atardece en rosas, Alicia:
"La lluvia tiene un vago secreto de ternura"...
Imagino una danza de gotas destiladas, de pureza infinita, un susurro al oído, que me acaricia el alma.
Desde Monte, desde el sur, llega Susana así:
La luz amarillenta de la esquina pega en la calle de tierra donde los charcos barrosos
absorben las lágrimas del cielo en esa noche triste.
Entre el amor y el olvido, Gustavo reflexiona de esta manera
La lluvia acompaña mi sombra, y ambas son testigos de mi destino, La lluvia me dará el beso de despedida.
Y la entrañable mujer descalza recita:
Tiembla en los ventanales
llorando canta
inventa castañuelas
moja los álamos, abraza el silencio todo con su ternura, y sin querer ,me va llevando al pasado.
La tarde toda mojada,
ya no mas triste, sin pensar en el tiempo
vuela en el agua, acaricia violines dentro del alma,
y olvida un par de zafiros
en mis pestañas...
Gracias a todos que, invitados por el viejo taller, se empaparon en palabras bellas.
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