Si no llega, me voy.
(Retazos de una tarde de agosto en el bar de siempre)
Atardece. Es invierno en Monte Grande y muero de frío. Me dijo que llegará a las seis y media, no le creo. Pero no sé porqué empecé a cambiarme a la cinco, a maquillar mi cara verde de invierno como una puerta de demolición y a buscar infinitamente lo que el placard me ofreciera mientras me advertía: no caigas en sus trampas verbales otra vez…sería la número…, cerré la puerta haciendo ruido: odio a mi placard, sabe tanto de mí por lo que guarda, conoce mis olores, mis fotos ocultas, mis viejas ropas recicladas e indonables.
Entro en el bar de siempre, sí, tal vez la culpa la tenga el bar, no debería aceptar las citas en el mismo sitio después de…
Me siento a la única mesa libre al lado de la ventana que se continúa como pecera, es que media hora es mucho tiempo para esperar sin ver a nadie bah!, a nadie que no sea gente tomando café , de esta manera puedo mirar al mundo y distraerme , y no arrepentirme por haber venido y, si abro un poco el vidrio superior que justo, justo da a mi mesa, el mozo , que ya me conoce ( no tanto como mi placard) , me permitirá fumar un cigarrillo expulsando el humo hacia afuera. Concesiones que se suelen hacer a los parroquianos.
Me saco el tapado de piel criticado por mis hijos que se han vuelto ecologistas, intento acomodarlo en el respaldar de …si todavía no llegó es el respaldar de nadie. Alzo la vista y los veo, frente a mí: Cómo creció Mariela…..conocí a su madre, la vi nacer.
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-Nada me importa menos que seguir las convenciones de horarios y comida.
-bueno, pero son las seis de la tarde, Mariela, ¿no querés que te pida un té con medialunas?.
-No, tres empanadas de lo que sea….no almorcé, no respiré, todo el día estuvo teñido por los reclamos….dejame comer.
-¿Qué se van a servir?
-un cortado en jarrito, dos medialunas y tres empanadas de jamón y queso. Ah!....una Coca Light.
Escuchame Marie…¿y si pedís el pase a la sucursal Lomas?
-¿y por qué no lo pedís vos?, trabajo a diez minutos en auto de casa…ni loca!
-Ya sabés, no puedo cambiar una gerencia ¿vos tenés idea de lo que me costó llegar a este puesto? Veinte años, nena, veinte años de Edesur con sus nombres de antes, con sus jefes nuevos con todas sus administraciones….veinte años!. Sabés que si descubren lo nuestro me pueden iniciar un sumario..¿lo sabés?¿no?.
-sus empanadas…sus medialunas…
-gracias. Dani, no me hables por un rato hasta que coma la primera, por lo menos. Con el hambre que tengo no puedo ni razonar.
Para colmo, en casa, creo que hay agua, nada más. No tuve tiempo, con lo del trabajo práctico de la facu, de comprar nada.
-Te das cuenta….la facultad, los diez minutos de tu departamento hasta el trabajo, tu hambre ¿y en mi quién piensa?....si me rajan ¿qué consigo?...ya estuve sin laburo a los treinta y cinco, chiquita….y me costó un matrimonio.
- Che!, ni que fuéramos Camila Ogorman y el cura!!!!
-no, pero está prohibido…
-no hay caso esto me pasa por haberme enganchado con una pendeja!....todo se me complica, y vos, Mariela, no colaborás en nada…¡qué te parió!
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Mariela sigue masticando y me mira, me tira un beso y hace un gestito con la mano, se lo devuelvo : un encanto esta chiquita, no tan chiquita y el hombre que la acompaña es grande, bastante mayor para ella…. Pasaron nada más que diez minutos y ya tomé el café…ya abrí la ventanita una vez y alguien, atrás se quejó porque le entraba el “chiflete”, ja!...hace años que no escuchaba a alguien decir “chiflete”.Es este tipo del costado, claro.
Si tarda más de lo pactado, me voy.
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¿Quién es ese tipo que empezó a venir todos los días?-pregunta Jorge, el mozo que acepta mi pucho cada tanto, a Luisito, el nuevo ayudante de la barra.
Es un tal Marcos…tiene más vueltas!!….era de Bahía Blanca y, como se divorció, pidió traslado a Ezeiza…trabaja en el correo….se alquiló un departamentito acá a la vuelta, lo sé porque se lo consiguió mi cuñado que labura con él. Pobre, tiene gastritis, se queja de todo…vive a tecito…no se sabe hacer ni un bife vuelta y vuelta….¿ves?...ahí en el paquete lleva el churrasco, le pide a la encargada del edificio, la mina se lo cocina en planta baja le prepara un puré y se lo sube….de locos viejo, de locos. Te llama…
-¿Me cobra?...ando apurado….hoy llegan mis hijos del sur…mire, si hasta les compré regalos del día del niño y eso que son veinteañeros, es la primera vez que me visitan desde que vivo acá.
-bueno, disfrute, hombre y tráigalos así los conocemos…
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Ahí sale el que se quejó “veinteañeros”…otra palabra que no oía desde que era chica y la decía mi tía abuela. Este tipo es retro…
Me parece que cada vez se enfría más la cosa ¿toda la gente está vistiendo de negro?...me debe parecer….apurados, pasan apurados, y los chicos pidiendo, pidiendo, los mío también pedían, pedían….craso error : comprar el regalo del día del niño con ellos….hay que especular con la sorpresa económica que tiene un plus por ser sorpresa, es así. Qué divina esa con la guitarra en la espalda, qué buena edad, no le importa nada, camina con las manos libres, hace lo que le gusta, seguro que nadie le da instrucciones, yo quería ser artista, sí, pintora o actriz, o pintora y actriz, o pintora.
Nunca martillera pública, jamás se me ocurrió semejante cosa pero, esto de casarse y ya que tengo la inmobiliaria y vas a trabajar conmigo por qué no hacés el curso y quedás habilitada?, y sí, fue una salida práctica, sobre todo después del divorcio y del descuartizamiento de bienes en el que se desangraron los clientes también. En bolas, no me quedé….aunque de haber sido por Edy …todavía debe estar lamentando la sugerencia. ¿qué hago pensando en Edy a diez minutos de llegar Alejandro, que no serán diez minutos, que serán veinte con suerte, o no serán.
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El asunto fue así: nos reunimos en el Bar vidriado y les dijimos que el proyecto estaba firme. Que ya se habían vendido más del cincuenta por ciento de los departamentos y se hacía imprescindible el comienzo de la obra, que plantearan cómo financiar los materiales que el efectivo para empezar, estaba. Y sí, cinco éramos cinco, Juanjo….el arquitecto ¿te acordás que te lo presenté en el cumpleaños de Julián?¿me escuchás?...ah!, pensé que se había cortado, Julián, él es el mayor de obras, el que sabe bien qué precio…mmm sí..sí ya sé que se manda alguna c…mmmm pero no, estaba atento a todo y había llevado anotado hasta el último detalle, y yo. El tipo llegó con el hermano, un urso de un metro noventa y pelo enrulado….enorme el tipo ¿podés creer que pedimos café para todos y este agregó un sándwiches de jamón crudo, tomate, lechuga, algo para picar…¿qué?, no, no es una pavada, los invitamos a tomar un café y a cerrar las entregas del corralón, no a cenar sin…vamos a tener que cuidarnos, son el mejor precio pero ni bien pueden te pasan por arriba. El hermano, el dueño, hablaba, hacía números hasta de las piedras del revestimiento que vamos a pedir en diciembre, con suerte, y el otro comía, comía y miraba a una mujer que ¡pobre!, en un momento se sintió intimidada. Se ve que esperaba a alguien ¿viste?. Bueno, y eso!, cerramos bien , hubo que ceder con las cerámicas, si no se las comprábamos a ellos no se firmaba nada, tan malas no eran ¿te gustaban a vos?¿no?. Mónica, seguí vendiendo, ponele toda la energía que la obra empieza el lunes y en dos meses ya vamos a necesitar la plata de los propietarios que faltan..¿algo nuevo?...nada, qué frío, no, ya sé que hace frío , digo ¡qué frío está el mercado! .
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Ya son las seis y media. Me late el corazón…por favor, vení. Este murmullo por momentos adormece. Se siente tibio el aire, si abro otra vez la ventanita ¿el mozo me dirá algo?, por suerte se fue el ogro que no paró de mirarme. Comía y me miraba, comía y me miraba. No dijo ni “a”, ya me estaba poniendo nerviosa, ya estoy nerviosa, si no llega a las seis y cuarenta, me voy. Yo abro la ventana y prendo un cigarrillo, mejor, no…voy al baño y dejo el abrigo, por si llega, para que se dé cuenta de que esa mesa es la nuestra.
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Primero se lavó las manos, bien, luego las embadurnó de alcohol, llamó al mozo.
-¡Un sandwich de jamón cocido sin nada de grasa y queso magro, un agua mineral sin gas!
Recibió el pedido, colocó una servilleta descartable en su falda, otra a su izquierda, con otra limpió disimuladamente el borde del vaso. Solicitó cubiertos. Con cara de nada observó a todos y a todas. Cortó en pequeños trozos el sándwich y masticó diez y seis veces cada bocado. Limpió su boca en más oportunidades de las que bebió y de las que comió. Abrió las páginas de una revista profesional, corrió al baño a lavarse las manos otra vez, regresó, terminó su último pedazo de comida a cuchillo y tenedor. Bebió el resto del líquido y, pasó por los dedos minuciosamente otra servilleta de papel antes de tomar la revista que guardaría en el maletín de cuero.
-Cierra la mesa cinco!
Pagó, dejó monedas y, antes de salir, el Doctor Spiglione, psiquiatra, psicoanalista, asistió por tercera vez al baño para despojarse de todo germen que hubiera dejado el dinero en sus manos.
Jorge repone, en la cinco, las servilletas.
Él, antes de salir revisa arriba y debajo de la mesa, teme olvidar algo.
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Ese que se va es el doctor Spiglioni. Me lo habían recomendado cuando mi estrés por el divorcio me anulaba, cuando me dejó , cuando pasaron cinco años y no me animaba a salir con Alejandro por los chicos, cuando me dejó la primera vez, cuando la tristeza de tanto fracaso reiterado me hundía, me hundía. Tal vez, si hubiera hecho caso a las recomendaciones hoy no esperaba por cuarta vez en mi vida .Una señal?...no.
Y me sonríe, y se emociona, y recuerda mi abrigo y se ha sentado. Alejandro, se instaló a la mesa con su actitud relajada de siempre . Placard, se ve tan buen mozo!, me sonríe y el baño queda a ciento cincuenta kilómetros de la mesa. Alejandro cinematográfico, Alejandro con campera de gamuza y esa bufanda bordeaux que le regalé para su cumpleaños, Alejandro que me va a contar las peripecias del último viaje, Alejandro que me va a pedir que vaya con él al próximo, Alejandro sin fronteras, Alejandro cayéndole bien a mis hijos, Alejandro bronceado en agosto. Creo que viene a buscarme, no!....Alejandro que sigue al doctor Spiglioni…Alejandro que me hace una seña de que espere y va presuroso a saludarlo, Alejandro que demuestra que se atiende con él, que seguramente tiene sugerencias que obedecer. Alejandro!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!...pienso, gritando en silencio. Bueh!, llegué a mi silla y estoy como al principio esperando a Alejandro, a otro Alejandro, al psicoanalizado, mi placard es sabio.
-Jorge!...¿me traés una ginebrita?.
-qué?, para el señor que salió.
-No,para mi.
No abro la ventana, no quiero fumar. Sería buena idea que tampoco se volviera a abrir la puerta, y yo, a las siete me resigno acurrucada sobre el vidrio desde el que se dibujan las figuras turbias de un hombre dando explicaciones a otro.
Si a las siete y diez no entra, me voy.
Marta Mazzilli 2010
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