Camino humano
Me distingo entre los peregrinos del desierto verde
reconozco la senda, el médano
la ceguera de la noche
y soy el que se ve
inadvertible entre otros caminantes.
¿Cómo saber que sucede el abismo?
¿Cómo alinearnos ante el trazo caracol que asciende y baja?.
Hay un cóndor que sobrevuela la procesión
y cuervos
y caranchos
también bebo del torrente y pierdo raros tiempos
descubro mariposas que rozan mis sandalias bíblicas
me diferencio-me elevo-me detengo-me río
lloro o hago el amor de repente,
ellos siguen y yo me enamoro.
Llevo un reloj muy viejo:
marca eras ajenas y siglos por vivir
apenas lo consulto por hambre o por sueño
Este viaje ha roto mis abrigos
y ya cambié diez morrales.
Pero hoy es julio de nieves y ya no sé de metas ni confines
hay una mujer encinta, una cueva y fuego ardiendo
un claro en el bosque y el grano de mi última cosecha.
Los veo entre los árboles y no me encuentro
siempre se puede seguir en primavera
o decirles algo con gestos de adioses nacidos de decisiones sabias.
Marta Mazzilli
|