Sucede que, a veces, más de lo que quisiéramos, la página en la que vamos a escribir se nos niega.
Si las musas se van de vacaciones, a lo Serrat, no nos avisan y….en esta esquina del lote-blog-recién escriturado, habrá pautas de descongelamiento de ese blanco atroz.
1)Escribe diez y seis palabras en forma vertical. Lo que te surja no importa si es un verbo una onomatopeya, un nombre propio, lo que fluya.
2)Asocia primera con segunda, tercera con cuarta y así sucesivamente: obtendrás ocho, nuevas (sin repetir y sin soplar).
3)Asocia ….lograrás cuatro.
4)Asocia, serán dos.
5)Asocia, y llegarás a una que, por raros designios de la psicología siempre nos sintetizan o nos describen en ese momento.
6)Después, con esa palabra “insignia” comienzas a escribir usando cada una de las que ya rompieron el glaciar de la página. ( algo así como “de atrás para adelante”).
7)Y sigues, incorporándolas a todas en tu poema, en tu prosa poética en tu micro-relato.
Al final, comprobarás que obtuviste una obra interesante y que te identifica.
Y ya está !!!! vencida la inmovilidad!
PROPUETA 2
Y las hadas no aparecieron y los duendes tuvieron sueño, y la hoja se nos muestra blanca, tan blanca.
Y la pantalla con sus herramientas...blanca, tan blanca.
1-No intentes escribir.
2-Te conectas con todo lo que suponga: color blanco
espacio vacío
superficie limpia
terreno llano
cuadrados o rectángulos
pensamientos básicos
falta de códigos
analfabetismo
ignorancia
inmovilidad
texturas lisas
silencio
soledad
indiferencia
insensibilidad
3-Es posible que por cada concepto surjan asociaciones gratas o no: ahora sí, escribelas.
4-Relaciona...y, a estas alturas...te reconciliaste y seguro, tu página ya no está en blanco.
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