Espacios
Esos espacios que albergan multitudes
que son porque sirven
que se erigen para albergar
que llevan el ritmo del hombre
y laten con pulsaciones simultáneas.
A ellos ingreso en sus sopores
para gozar las texturas con mi tacto
a escuchar rumores fantasmas
a oler impersonales perfumes.
Teatros sin función
iglesias de alborada
escuelas en domingo...
hay complacencia en el sonido de mis pasos leves.
Duermen como los hombres que los rozan
o los aturden
o les contagian males
o los maquillan para otros destinos.
A esos ámbitos regreso
para abrigarme de límites
para que lloren sobre mis hombros los silencios.
Advierto palcos que se permiten polvo
y cristos que modifican el rictus del calvario,
pizarrones que encienden a Whitman
en aquél poema que apareció escrito
y luego borrado un lunes a las ocho.
Algunos monstruos de hormigón
respiran.
Un haz de luz motiva la oración
que desconocieron los apóstoles.
Marta Mazzilli |