Poema y perfume
¡Y ese olor a lavanda!
en cada trayecto de su cuerpo,
en cada broderí.
En el raso y la rosa.
Y el perfume reciente,
tan de hace poco,
tan de piel,
tan de me muero en este aroma.
Y lo hice...
Separé la ropa de los días que fueron,
regalé sus coquetas elecciones,
reservé los intangibles en baúles de aire,
y empecé el ejercicio de memoria.
No debo saciar el hambre por saber...
el juicio reservado...y la prudencia,
ese amor al hombre a toda costa
y la puerta abierta a los distintos.
De los enseres del rechazo...
quiso Dios que lo olvidara todo.
Pero ¡ese olor a lavanda!
tan de ayer, tan de hace poco
se instaló en las manos de los vivos.
Marta Mazzilli |