Otra vez se niega.
Tengo ganas, pero no sé por dónde empezar.
Estoy desbordado/da de realidad y la pantalla, y el papel...blancos de toda blancura.
Enciende la radio, con la mano izquierda ( o con la que no usas para escribir ) presionas el dial o el control remoto ( o lo haces girar, no sé qué edad tiene tu radio ), de cada sitio que te quiere hablar tomas apenas lo escuchado y anotas. Te vas a encontrar con parcialidades de información , improntas de anuncios, exagerados preámbulos, un gol relatado por..., el título, a medias, de un tema musical, la tragedia, la política, una señora que se queja por... ¡y se cortó de nuevo!...un político que niega haber partici... ¡y a otra cosa!.
Más allá de que como juego es divertido, nos deja en la página, palabras,
emociones, ideas,entonaciones, melodías, enojos, llantos, risas y gritos.
Nos deja tango y el saxo del subte. Nos deja anclajes.
La página ya no está en blanco.
Juguemos con la oralidad que es divertido.
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