Trilogía de la palabra
I
Palabras.
Ese saber que el otro sabe
el decir entre dos
y que la brisa no borre los sonidos
con su velocidad impertinente.
Que alguien comprenda
mi palabra nutrida de empatía
y haga de su ritmo
consistencia y comunión.
Y
si ocurriera el insulto
que me resulte inicuo
intrascendente.
Ante el enojo
(acción que hiere hondo
por ser tan quieta)
no respondo
me arriesgo
a que el silencio acongojado
mimetice en espadas de futuras ofensas.
II
Establecer en palabras sólo una
entre lamentaciones de herida que supura
por mí
por él
por los otros sufrientes de la tierra
Entonces,
esperar a que devenga el grito,
el alarido
que es letra en la impotencia
el llamado
el pedido
y nuevamente el grito.
Palabras.
Recurrentes maneras de clamar,
de clamarnos y reconocernos.
Si mueren en el aire: son recuerdos de atentas memorias
si insisten en la tinta: testimonio.
III
Páginas amarillas de dudosos sucesos
en las que la palabra significa
y enarbola o apabulla
compromete o libera
páginas escritas por los hombres
que narran los hechos de otros hombres
enceguecidos omitentes
convencidos irrestrictos.
Páginas de lo que fue y nos contaron.
Las palabras
testigos elegidos de los días que no son.
Marta Mazzilli
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