Cuando invito a mi casa, sirvo el té…o un café y llegan los amigos: algunos traen una flor, otros todas las ganas de estar juntos, ése: la última pena y aquél, la sonrisa recién estrenada.
Invité…ustedes llegaron con los mejores regalos, claro, envueltos en papel de comentario.
Poemas y prosas lanzadas generosamente al viento, que en este octubre gira enloquecido en el jardín de mi casa. Y las corrí. Y las alcancé. Y las coloqué en las cajas de colores de la última primavera…y les devuelvo sus páginas de aire, porque son bellos y valiosos, para que no se pierdan en este espacio que hoy es, mañana no se sabe.
No sé si están en el paquete adecuado…valga la buena voluntad. Gracias.
( si los leyera, seguramente también agradecería Pizarnik )
Tan cerca y no construir los puentes necesarios
Tanta soledad .
Todo cerrado .
Has de pedir lejos de tu casa.
Has de saber lo que no hay.
Emplumado el viento.
Todo adentro.
Tus pájaros que se suicidan.
Tu casa de palabras.
Sin pájaros, sin casa, sin viento, tu soledad .
Eva, la mujer descalza
has empleado pájaros
para decorar tu casapiel.
Es saludable que no eligieras
sacrificarlos y utilizar los restos
mutilados. Simplemente, ellos
adaptaron su vuelo al espacio
que le brindas
adentro perfilan planeos
mecidos por el viento
que apabulla tu pensar.
Es tan lejos nacer, tanto
como próximo el acontecimiento del partir.
Palabras suicidas son/cuanto dispones para hacer frente
al póstumo peregrinaje.
Entonces, los pájaros que trinan llanto
emplumados de sueños y conquistas
efímeras. Al menos te ofrecerán
la excusa de enmudecer
para prestar atención a lo que perdura.
Albín, el deambulador nocturno
"En tu casa emplumada de pájaros salvajes,
todo es viento...
Solitario remolino de palabras suicidas."
Vivi o ese abanico de luces
Por poco te quiero,
por poco te olvido
sensual equilibrio me llena de goce.
Deseo quererte y apenas te olvido,
me vuelves tan fuerte que no lo consigo.
No somos caricias y somos latidos.
Por más que lo entienda no puedo decirlo.
Me muero si existes, me miras y vivo.
Alicia de los atardeceres rosados.
TE HAS CONSTRUIDO.
HAS CRECIDO.
HAS VISTO EL MUNDO.
YA NO DEPENDES DE LOS OTROS,
NO ERES LA NIÑA DE AYER.
TU FUERZA LLEVAS DENTRO.
PERO LAS PALABRAS PIDEN CLEMENCIA,
PARA NO MORIR.
Alicia de los atardeceres rosados
“Como una rosa de tiza amurada en un rosado muy viejo sutilmente mojado por la lluvia, la estrella anocheció en astillas y ya no alumbra la sombra de mi llanto, ni las ideas quemadas son palomas de estación. Mi mirada de umbral se queda, observando, como me voy."
Vivi o ese abanico de luces
La niña deshecha por la lluvia.
Noche estrellada
Sin sonrisas casi sin ideas
Yo y la que fui, ahora estamos juntas para mirarnos desde adentro.
Alicia de los atardeceres rosados
Como una niña rosada
súbitamente muy vieja
y borrada en un muro de lluvia.
Las estrellas crean
astillas en la noche.
Y, ya se queman palomas
en mi sonrisa.
Las estaciones bailan
en la luz de mis ideas.
La que fui en el umbral
de mi mirada.
Yo.
Nos sentamos a beber los vientos.
Presiento que bajo el influjo lunar
andaré errante, loba del bosque.
Los que han venido
a la edad del sueño
incendian al pájaro
que se ha vuelto.
Hoy una jaula vuela
hacia el sonido del color
y la luz del tiempo.
Albín, el deambulador nocturno
RECURRENCIA
Desdibujada por la lluvia
reflotada por el viento,
hay una pequeña niña azul
que se cuelga de una nube
de umbrales sin espera.
Absorta, detenida en el tiempo,
sabe que no hay luces que incendien
veranos en sus silencios.
Solo tiene un poco de noche,
un poco de miedo,
un poco de nada…
nada, ni una mirada
para seguir existiendo.
Marisa, Vagalumen |