Hay una edad en la que las mujeres somos una suerte de prenda que se tironea entre dos generaciones. Nos demandan nuestros padres y nuestros hijos a la vez, y queremos, y hacemos lo posible , y seguimos...y se van, y quedamos,así ...como diciendo: creo que estuvo bien, creo, sí ¿y ahora?.Luego los hijos generan hijos y miramos desde arriba comprendiendo que pasamos a ocupar el sitio vacante pero, como los tiempos cambian, la evolución...( ?????)...nos retorna a un nuevo rol-de imprescindibles que, sabe Dios, jamás quisimos desempeñar. En fin . reflexión de mujer de 55, que maravillosamente podría ser coptada por Maitena.
Y ahora: un poema escrito durante esos meses de interrogantes y extrañas sensaciones encontradas.
Vuelos
En vuelos distintos,
Se marcharon.
A una, le acaricié las alas rotas,
a otra, le di mis palmas para el despegue.
Mis dos mujeres.
Arcilla y agua.
Palomas que pactaron primaveras
y acordaron despedidas tácitas.
En viajes diferentes,
se alejaron.
Hacia la claridad o hacia el deseo.
Porque la tierra le resultó inmensamente grande.
Porque la casa le pareció pequeña.
Demandantes.
Prácticas. Huidizas.
Las laboriosas del amor y sus objetos.
Ésas de los ojos grandes.
Las habladoras sin tapujo.
Las blancas mujeres de mi vida.
También emprendo yo el paso incierto
busco el quién, el dónde y la respuesta
estéril o impía.
Ya no importa.
Soy eje de un nido sin gorriones.
Con mis mujeres en el alma y en las bodas.
La sonrisa y el llanto son un solo rictus.
Marta Mazzilli
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