Diciembre es un mes de balances. Voluntarios,
involuntarios…de proyectos para el año que vendrá
( mentira calendaria, apenas dormimos y ahí está el famoso año nuevo).
También es un período de encuentros: con el otro y con nosotros mismos, algo sensibiliza…
¿En qué creés???
Todos creemos en algo y en alguien.
Tenemos valores.
Parámetros.
Perseguimos sueños, quimeras…utopías.
Posiblemente transparentamos todo lo que nos esperanza y de lo que estamos seguros de sentir, en nuestras palabras escritas.
Las credendas ( bien ubicada la denominación o no) son poemas o prosas que plasman convencimientos personales.
Cada tanto dibujo una…y, con placer me sorprendo de que lo esencial no ha cambiado.
Las prioridades, con sus variantes…siguen firmes y seguras del lugar que ocupan.
Las otras visiones, los ingredientes ideológicos, los instrumentos, lo funcional de la vida…eso sí…terrible sería no aprender de los errores o mantener banderas adolescentes!.
Pero lo profundo: sigue ahí, imperturbable.
Aquí, una de 1991:
CREDENDA
Para Lalo, Guadalupe y Estanislao
Yo creo.
Creo en el esfuerzo
y en el fruto
y en las hojas
hasta en las flores que rodean el esfuerzo.
Creo en el contacto,
en las miradas que se encuentran día a día,
en las carnes que se rozan a menudo
y en las palabras que mimamos en vigilia.
Creo en los amigos
y en los secretos
y en las consignas
hasta en las dudas que invaden los amigos.
Creo en mis hijos.
En el bagaje de razones que les dimos
para vivir,
para soñar,
para ser libro, sol, espada y cruz.
Creo en Lalo
Porque la vida y la historia nos incluyeron en su ruta.
Y porque nos amamos.
Finalmente y en principio
Creo en mi.
Me creo equivocada y sabia
pero enérgica entera.
Convencida del hombre, las cosechas, los mañanas.
Y de Dios, que sabe
Que por Él creo en todo lo que creo.
Marta Mazzilli ( haciendo historia)
Subí tu CREDENDA, la esperamos.
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