Ya está asentado en el perfil que presenta el blog.Sí. Soy abuela . Una abueeeelaaaaa!!!!!....de esas que no dan más de abuelas.
Desde que nació Emma fui escribiéndole pedacitos de vida compartidos con sus abuelos cuidadores: con Tata y Abi( o sea, mi marido y yo ).
No siempre le escribo, sobre todo ahora, que está por cumplir tres ,con ella: juego. Redescubro a la maestra jardinera que creyó olvidar canciones y adivinanzas, juegos de sorteo y prenuméricos. ¡Era como andar en bicicleta o nadar!: no se olvidan jamás las acciones que uno incorporó con pasión.
Y afloran , espontáneas, así como de siempre.
En este rincón voy a plasmar esas palabras....la dueña, aún , desconoce que le pertenecen.
1ª entrega
( Emma era muy, muy bebé)
Pequeñas historias para la pequeña Emma.
Emma y la flor
Emma tiene una flor con cinco pétalos que brillan a veces, y a veces, no.
También tiene una abeja que sube y luego baila para hacerla reir.
Se sostiene , enooormeee, entre sus manitos que un día la toman y otro día la dejan .
Emma saborea los pétalos rayados...porque cree que son casi un turrón...de hecho, se oyen como el turrón de maní, partido en la navidad, en los días en que Emma , todavía, no era la dueña de la flor.
Las hojas crecieron de pañoterciopelo y Emma las acerca a sus cachetes redondos cuando , lentamente, el sueño comienza a lloverle arenitas de invierno sobre sus ojos de mar.
Emma tiene una flor que hace ruiditos, en su corazón viaja una abeja que la mira siempre igual. Ella le descubre, cada mañana...algo nuevo.
Nunca vio flores diferentes de su flor, o no se acuerda, y por eso la ama.
Nunca olió perfumes de otras flores, o no se acuerda, y por eso acerca la nariz al inmenso arcoiris de su flor sonora...porque cada pétalo es un turrón distinto, aunque, no importa que a Emma le falte tanto para llevar a su boca el azúcar de una navidad.
La abeja de alas quietas, se disfrazó con una rara camiseta rayada, como las abejas de verdad. A Emma nada le preocupa, aún no se enteró que pican..tampoco que las flores, un día cualquiera, se marchitan.... por eso, duerme con las dos.
Pasea con la flor ruidosa y con la abeja de ojos iguales... abrigada de otoño casi invierno, en un coche plateado...el jardín de su flor enorme.
Emma es la flor.
Emma es una gotita de miel.
Marta Mazzilli
mayo de 2006
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