Emma quiere peinarse
Emma mira a su mamá rubia.
A la mamá de Emma le llueve el pelo sobre los hombros desnudos.
Tiene un peine grande que patina hasta recoger el último aguacero en un cinta, para no molestar a Emma cuando juega en sus brazos.
Emma piensa-quiero peinarme con un peine grande y rojo...porque a Emma le encanta el color rojo...pero no puede.
Su pelo aún es una brisa suave que guarda el secreto del color y que, apenas, brilla con el sol de mayo.
Emma la mira con sus ojos-cielo, con sus pestañas-sombra, con su sonrisa de caramelo.
Mamá la toma en brazos, le canta algo divertido y le ofrece su miel.
Chupa, chupa, chupa como libando y su manito obediente rescata un mechón amarillo casi ceniciento que se escapó de la cinta.
Lo aprieta.
Emma piensa -así quiero tener el pelo para peinarlo con un peine rojo y grande.
-Emma!!!...me duele..
Todavía no sabe que a mamá le duele algo como cuando a ella la llevaron al doctor...falta mucho para que lo sepa.
Viaja en el coche plateado hasta la casa de abi, la mamá de su mamá....
A abi le llueve el pelo rubio casi ceniza sobre los hombros y la espalda. Se está peinando con un peine grande y rojo...a Emma le encanta el color rojo.
La abuela lo ata con una cinta para no molestar a Emma cuando la alce en sus brazos.
Emma piensa:-así quiero tener el pelo para peinarlo con un peine rojo, con un peine grande.
Marta Mazzilli
mayo de 2006
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