Emma y la puerta
Emma se despierta. La mamá le da muchos besos y le dice:¡ Buen día, princesa !.
La toma entre sus brazos y le convida leche tibia ...lava su sonrisa, esos ojos transparentes, y la viste con abrigadas telas de colores, y flores, y rayitas, y hadas. y lunares.
La acomodan en el coche plateado y ambas se dirigen hacia la puerta...pero...¡Ay!..me olvidé el bolso !-dice la mamá de Emma.
Ella mira la puerta, del otro lado hay una escalera divertida que la hace saltar junto a su oso y a la flor que carga con la abeja.
La mamá se acerca y ya van a salir...pero dice: ¡Ay! me olvidé la cartera.
Emma no aparta la vista de la puerta marrón porque ...más allá hay veredas con sol y otras oscuras, un viento que se llama Juan Copete y que en todo, todo se mete...hasta en la capucha de su abrigo dibujado, también pasan los autos que tocan bocina y chicos, casi rozándola, conduciendo bicicletas plateadas como el coche que la lleva.
Emma espera.
La mamá toma el barandal del cochecito y piensa- ¡Ay...me olvidé la mamadera!.
Emma quiere salir...no aguanta tanta demora...atrás de la puerta hay una plaza con pinos y caminitos atiborrados de piedra granza que mueven las ruedas del coche plateado y ella se ríe...porque eso, cosquillea.
Emma patalea y dice sin hablar: ahora, lloro...luego, grito finito...y lo hace.
Mamá lleva tooodooo. No le falta naaadaaa. Saca de su bolsillo la llave de oro, abre la puerta y mirando a Emma se espeja en su risa clara.
Es que ya no protesta finito, ni patalea, sabe que por fin saldrán a pasear por la alfombra crujiente del otoño... rumbo...rumbo...¿a dónde vamos, Emma?.
-A cualquier parte, mamá. A un lugar sin puertas. Al otoño, mamá.
Claro...Emma piensa eso porque no habla...pero la mamá ya entendió.
Marta Mazzilli mayo de 2006 |