Emma y el oso
Los Reyes magos dejaron en sus escarpines un oso suave , color canela, con sueño ...siempre con sueño.
Emma lo invitó a su cuna blanca y le hizo un lugarcito...porque el oso ¡siempre tiene sueño !.
Al pasar los días Emma se despertaba y Teddy, que así se llama , dormía ...dormía...
Y un atardecer con calor de febrero...¡se cansó!...lo tomó con sus dedos buscadores y ¡lo encontró!...
( Teddy roncaba con ronquidos silenciosos ).
Lo arrastró hasta su cara, lo pasó por su nariz de pequeño duende, lo deslizó por sus ojos cerrados de apuro...( porque Teddy es casi peludo)... ¡ y Emma se durmió !....
Entonces , nena y oso se mecieron en la cuna que hamaca, hasta la próxima mamadera. Durmiendo, ¡claro!.
Teddy guarda el olor de Emma, ese perfume a bebé que le trae tanto sueño.
Emma no puede despertar a Teddy...entonces lo acaricia cuando se cansa de estar despierta.
Teddy ya no es un oso cualquiera , es el oso para dormir de Emma.
Emma ya no está sola en la cuna blanca, intenta...y sigue intentando despertar a Teddy.
Se abre la ventana, de pronto la brisa salpica la cara de Emma...y le susurra...y le cuenta un secreto: Teddy tiene un hermano que siempre está despierto.
¡Pobre!...se aburre en el estante de una muñequería tooodooo rodeado de osos dormidos.
Emma aprende , cada mañana un poquito, los sonidos que le dejarán contarle ese secreto a su papá.
Marta Mazzilli
mayo de 2006
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