Los Bloggers de la Ciudad Autónoma y del Gran Buenos Aires sabrán de qué hablo…para los amigos del interior y de los países hermanos: el camino de cintura es algo así como la columna (no autopista) del oeste y sur de lo que los políticos llaman el “segundo cordón” …atraviesa muchos distritos multitudinarios….y las marginalidades…y la industria…y sigue …y sigue…hasta beber en el río(allí ganan o pierden las elecciones). Yo trabajé en los 70….y en los 80 a su vera, inundación del Río Matanza hacia adentro.
Ah! porque hay cientos de escuelas entre los perros muertos!!!.
Oda al Camino de cintura
( o a la calle de los perros muertos)
Y es la calle de los perros muertos,
de los fantasmas,
multitudes que están y no están.
En ella amanece y amanezco.
Reconozco cada sonido,
cada húmedo y difícil despertar:
de amores clandestinos…
de trabajo y espera…
de colores que son chatarra.
Es collage y movimiento
La calle de los perros muertos.
Se enciende…transpira
Agotándose.
(Respira a media tarde, profundamente
y descubre que hay aire en sus entrañas,
regalo de algún árbol generoso).
Luego el rojo o gris o sólo niebla
es cielo y furia que renueva su violencia.
Ya rugen los motores,
la sangre hierve,
arde el asfalto.
La noche invade
la esquizofrenia de las luces
con un hilo mágico.
Se inventa otra mentira bienamada
Y alguien destierra en la banquina
A los perros muertos ese día.
No se conocen entre sí los hombres vivos,
habitantes del pueblo que transita,
son peregrinos, que sin saberlo aún,
han concertado, durante años, una cita.
A veces
escucho desde el auto
una fellinesca carcajada
y veo el hilo mágico enredarse
solo por encontrar el nudo de la trama.
En claroscuros, juntando vidas,
Somos actores de una escena repetida.
Marta Mazzilli ( 1988 )
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